El eco del disparo que terminó con Jalin aún rebotaba en las paredes de concreto del Santuario. El cuerpo fue arrastrado por Carter y Arthur como si no fuera más que un fardo de carne inútil, dejando un rastro escarlata que Nick observó con una indiferencia gélida.
Lucius dio un paso al frente, mirando a su hermana.
—Hermanita —dijo Lucius, su voz cargada de una arrogancia peligrosa—, ¿quién fue el que te puso la mano encima? ¿Quién fue el que se atrevió a besarte con esa boca inmunda?
Sharon d