El auto se detuvo frente al punto de encuentro. El sol comenzaba a descender, tiñendo el cielo de tonos suaves. Leah dormía en el asiento trasero, con la cabeza recargada contra el vidrio, los brazos cruzados como si abrazara un sueño.
James bajó del auto, abrió la puerta con cuidado y la cargó en brazos. Leah se acomodó contra su hombro, medio despierta, medio aferrada al calor de la tarde.
Adrien ya los esperaba. Al verlos, sonrió con ternura.
Leah abrió los ojos apenas, con la voz aún