El salón de eventos seguía vibrando con música y copas que tintineaban, pero James ya no estaba allí.
Desde su mesa, Isabelle lo vio levantarse con el teléfono en la mano, el rostro tenso, la mirada fija en el suelo mientras salía sin despedirse.
Noah no lo notó. Adrien sí.
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**York – Instalación privada, zona industrial**
El lugar era discreto, alejado del centro, rodeado de muros altos y cámaras ocultas.
Damián esperaba junto a la puerta, con el rostro serio.
—La tenemos —dijo