El bar estaba envuelto en una penumbra elegante, con música suave y un aroma a whisky añejo y madera pulida. Las lámparas de luz dorada iluminaban el reservado donde estaban todos sentados, una gran mesa semicircular con vista al escenario, aunque ninguno prestaba atención a la banda en vivo.
Camille giró la copa de martini entre los dedos y dijo con una sonrisa traviesa:
—Propongo un juego… “Verdad, Reto o Elección”.
Marcus rió.
—Suena a campamento de verano, pero con alcohol.
—Exacto —r