**Oficinas de The Moore Group – Despacho de Noah**
La luz blanca del monitor iluminaba el rostro serio de Noah.
Elías, su mano derecha, estaba sentado frente a él, con una carpeta abierta y el ceño fruncido.
—No hay registros de compra de veneno en los últimos treinta días —dijo Elías—. Ni en farmacias, ni en laboratorios clandestinos. Nada que nos lleve a Astrid.
Noah se pasó una mano por el rostro.
—¿Y los empleados nuevos? ¿Alguien con vínculos sospechosos?
—Ya revisamos. Todos