Capítulo 35
El silencio pesaba en el apartamento.
Zeynep doblaba con cuidado la última blusa y la guardaba dentro de la maleta. Había intentado hacerlo sin pensar, sin sentir, pero cada prenda le dolía. Entre las cosas que aún quedaban en el armario encontró una pequeña manta azul, con el olor del bebé. La tomó entre sus manos temblorosas y la acercó a su rostro.
—Aunque no te tuve en mi vientre —susurró con un hilo de voz—, para mí siempre fuiste mi hijo.
Sus labios temblaron—. Solo quería ten