Capítulo 149. La Invasión de la Víbora
—Está bien —susurró—. Ve.
Kerim la miró una última vez, con una mezcla de deseo y tristeza, y luego se dio la vuelta. Salió de la habitación cerrando la puerta con suavidad, dejándola sola de nuevo con sus fantasmas.
Apenas la puerta se cerró y los pasos de Kerim se desvanecieron por el pasillo, Zeynep soltó un suspiro largo y tembloroso.
—Estás preocupado por todo lo que yo pasé... —dijo al aire con tristeza—. Quisiera decirte la verdad. Quisiera gritarte que no fue "ese hombre", sino Carlos.