Capitulo 167. El Peso de la Mentira
Azra se secó las lágrimas con un pañuelo de seda, su llanto cesando con una rapidez sospechosa. Una sonrisa triunfal asomó a sus labios.
—¿Un trato? ¿Eso quiere decir que me dejarás ver a mi hijo?
—Sí —asintió Kerim, aunque cada palabra le sabía a traición—. Te dejaré verlo. Pero bajo mis condiciones. Y si rompes una sola regla, te haré desaparecer de este país para siempre.
—Dime.
—Prométeme una cosa: Zeynep no se enterará jamás de esto. Tú verás al niño, pero te presentaré como una "amiga" de