El juzgado olía a papel húmedo y a la resignación específica de los lugares donde las decisiones se toman despacio, con deliberación quirúrgica, como si la lentitud fuera una forma de justicia. Mateo llegó quince minutos antes de lo necesario porque su cuerpo no le permitió otra cosa: se despertó a las cuatro de la madrugada con el corazón funcionando demasiado rápido para un hombre que supuestamente tenía fe en el proceso, se quedó quieto en la oscuridad escuchando la respiración de Valeria ha