La audiencia estaba programada para las diez de la mañana y a las nueve cuarenta y siete Mateo todavía no encontraba estacionamiento, lo cual, pensó mientras daba la tercera vuelta a la manzana con el coche en punto muerto moral, era exactamente el tipo de derrota doméstica que nadie menciona cuando te dicen que la justicia finalmente avanza.
Valeria lo esperaba afuera del Tribunal de Enjuiciamiento con un café que ya no humeaba y una expresión que él había aprendido a leer como *estoy bien per