El desfile de modas estaba en su apogeo. La música electrónica de pasarela resonaba con fuerza y las modelos desfilaban con prendas exclusivas sobre la pista de cristal. Los flashes de los fotógrafos no paraban de destellar, iluminando el rostro sonriente de Delfina Genovese en la primera fila.
De repente, una vibra pesada y asfixiante pareció congelar el aire del gran salón.
Por la entrada lateral de la zona VIP, sin hacer el menor ruido, Damián Petrov entró al recinto. No venía gritando, ni d