Julienne Percy
Desperté por un crujido suave, apenas perceptible, pero lo bastante inquietante para romper el escaso sueño que había logrado conciliar esa noche. Mi corazón dio un vuelco, pensando en todo lo que podía salir mal estando en una casa que no era la mía, rodeada de gente que me odia y cargando un bebé tan frágil que crece en mi vientre.
Mis ojos se ajustaron a la oscuridad, y entre las sombras, distinguí una figura sentada en el sillón frente a la cama. Una chispa de miedo me recor