Emma Baker
El olor a madera húmeda y humo tenue fue lo primero que percibí antes de atreverme a abrir los ojos. Mi cuerpo se sentía extraño… pesado, como si hubiera dormido durante siglos, y al mismo tiempo liviano, demasiado liviano para lo que recordaba. El último instante nítido en mi memoria era frío, sangriento, desgarrador… Astariel, su sonrisa cruel, sus manos heladas apretando mi cuello, y luego la nada. Oscuridad.
Un temblor me recorrió al abrir los ojos lentamente. El techo que se ext