Roan Percy
El sonido del motor apagándose en la entrada me sacó de mis pensamientos. Aflojé los puños al ver descender a Kian Duncan del todoterreno, su expresión más seria de lo habitual, pero sin rastro de urgencia. Caminó directo hacia mí, que lo esperaba junto a los escalones de la entrada de la mansión Duncan. La tarde estaba cubierta de nubes, como si el cielo compartiera el peso que sentía en el pecho.
—Julienne está bien —dijo sin rodeos.
Tragué saliva con fuerza. Aunque lo sospechaba,