Emma Baker
La luz se filtraba entre las rendijas del techo, bañando la habitación con un tono dorado y cálido. No sabía cuánto tiempo había dormido desde la última vez que abrí los ojos, pero el aire fresco y el silencio absoluto me hicieron pensar que había pasado una eternidad.
Me moví lentamente, y fue entonces cuando noté que estaba envuelta apenas en una camisa de Kian. Su olor me rodeaba: bosque, lluvia y algo indescriptiblemente suyo. Me quedé quieta por un momento, con el corazón aceler