Roan Percy
Salí del spa con el vapor aún pegado a mi piel y la toalla ceñida baja sobre mi cadera. El aire fresco del pasillo me dio un golpe seco, pero lo que realmente me detuvo fue su perfume, Auren. Siempre apareciendo como una sombra en el momento menos oportuno. La vi girar por el corredor, con esa forma arrogante de caminar como si el mundo entero fuera un escenario construido para ella. Su toalla blanca se aferraba a su cuerpo con una precisión casi deliberada, y en su rostro se dibujab