Julienne Percy
Todavía estaba envuelta en las sábanas, con el cuerpo relajado y adolorido de una forma deliciosa, y el aroma de Davian en la almohada me mantenía atrapada en ese limbo entre el sueño y la realidad. Mi piel aún hormigueaba con el recuerdo de sus caricias, y mis labios, ligeramente hinchados, parecían extrañar los suyos.
El suave clic de la puerta me hizo llevar mi mirada hasta ella, Davian con un pantalón de chándal gris claro, que caía peligrosamente bajo en sus caderas, revelan