Mientras Lila intentaba entender qué estaba pasando, el agua que caía sobre su cuerpo comenzó a enfriarse de forma repentina.
—Carajo, está helada—murmuró, mientras un escalofrío la recorría.
Giró ligeramente el grifo, pero no obtuvo respuesta. La presión del agua disminuyó hasta volverse irregular, como si algo hubiese fallado en todo el sistema. Entonces lo entendió. No había electricidad.
El baño quedó sumido en una oscuridad densa, apenas interrumpida por el sonido del agua que caía débilme