Alfonso se giró de inmediato y esbozó una leve sonrisa.
—Muy bien, iré personalmente a recibirla.
¿Elena…? Lila repitió el nombre en su mente. Era el mismo que había escuchado en el supermercado, asociado a aquella “compañera” que todos parecían reconocer sin necesidad de explicaciones. Una leve presión se instaló en su pecho, más por la naturalidad con la que Alfonso decidió ir a recibirla que por el nombre en sí. Aun así, no pudo evitar que la curiosidad por conocerla se mezclara con esa mol