A la mañana siguiente, Lila despertó extrañada. Durante unos segundos permaneció inmóvil, recordó de inmediato en donde estaba y resopló.
—¡Carajo!
Se incorporó lentamente, apoyando una mano sobre su vientre casi sin darse cuenta. No había señales visibles aún, pero la sensación era distinta, esa mañana se sentía más embarazada.
Si quería irse de ese lugar, no podía dejar avanzar el tiempo.
Se vistió con ropa sencilla y salió de la habitación sin hacer ruido. El pasillo estaba en silencio, apen