Lila sostuvo la mirada de Sara sin apartarse ni un segundo. No había elevado la voz, pero lo que acababa de decir había caído con suficiente fuerza como para incomodar incluso a alguien como ella.
—¿Y tú? ¿Sí eres consciente de la verdadera relación entre Alfonso y Elena? —Lila la miró suspicaz—. Escuché tu conversación con Alejandro el otro día en la oficina, y es obvio que tú no sientes amor por él.
Sara meneó la cabeza, fastidiada.
—¿Y eso qué tiene que ver con todo esto?
—Es simple, Sara, t