En la villa, los primeros rayos del sol bañaban los jardines. Arianna estaba en la sala de los gemelos, sentada en un sillón de terciopelo. Llevaba un vestido de seda claro, el cabello suelto cayéndole sobre los hombros. Frente a ella, Victoria balbuceaba y extendía los brazos, mientras Ramsés golpeaba la bandeja de la sillita con un entusiasmo feroz.
—Piano, amore, piano… —Arianna rió, dándole una cucharadita de papilla de manzana a Ramsés. Él se la comió y luego escupió un poco, ensuciándole