📍 Mansión Volkov — Despacho privado
La puerta de la habitación se cerró de golpe. Adentro quedó la muchacha, rota, sollozando entre las sábanas arrugadas, el vestido reducido a jirones, su respiración cortada como si cada lágrima fuera un gemido de dolor.
Mikhail caminó por el pasillo con el pecho desnudo, aún sudoroso, un cigarro encendido entre los labios y la mirada perdida. La excitación que lo había consumido hacía minutos se transformaba en una especie de calma enferma. Llegó a su despac