Teatro de Florencia — Camerino privado
El ensayo había terminado. El telón se cerró con un eco pesado, y las luces del escenario comenzaron a apagarse. Las demás bailarinas se despidieron entre risas, guardando sus zapatillas en bolsas de tela y cubriéndose con chaquetas. Arianna, exhausta pero aún radiante, caminó hacia su camerino.
Cuando abrió la puerta, se detuvo de golpe.
Allí estaba Greco, sentado en la butaca de terciopelo frente al espejo iluminado. Imponente en su traje negro, con la c