El anillo Veltri aún brillaba en la mano de Arianna cuando ella dio un paso hacia Greco, con lágrimas ardiendo en los ojos.
—Greco… perdóname. —Su voz temblaba, pero no retrocedía—. Todo lo hice por ti, por nosotros, por los gemelos. Solo quería proteger lo que tenemos…
Greco estalló.
—¡Nadie te dijo que lo hicieras! —rugió, con la voz grave, profunda, que retumbó en las paredes—. ¡Nadie, cazzo!
Arianna apretó el anillo contra el pecho, su respiración entrecortada.
—Tenía que hacerlo… si no, él