Florencia – Villa segura – Atardecer
Las cortinas blancas bailaban con la brisa suave que entraba por los ventanales abiertos. Arianna reposaba en el diván, vestida con un vestido ligero de lino marfil que dejaba ver su figura de madre en formación. Nonna Vittoria se acercó despacio, llevando consigo una bandeja con té de flores secas. Se sentó a su lado sin decir palabra, y posó la mirada sobre el vientre redondeado de Arianna.
—¿Puedo? —preguntó suavemente.
Arianna asintió. Nonna extendió sus