Madrugada tensa – Apartamento de Arianna
Después de descubrir el peluche y la nota con la canción de cuna, Greco no duda un segundo. En un arranque frío pero firme, su voz se impone:
—Nos vamos. Ahora.
Arianna, con bata y el corazón latiendo en su pecho como tambor de guerra, lo mira confundida.
—¿Adónde…?
—A un lugar donde Paolo jamás podrá tocarte —responde, abrazándola con fuerza.
Mientras ella recoge apenas lo necesario, Greco hace una llamada rápida a Dante. Su voz es baja, precisa:
—Activ