Mundo ficciónIniciar sesiónLeón abrió los ojos en la suite de Londres y su cabeza latía con un ritmo sordo y pesado, diferente a cualquier resaca que hubiera tenido antes, se sentía desconectado de su propio cuerpo, con las extremidades pesadas, como si hubiera estado nadando en una alberca de gelatina. Se incorporó mareado, las sábanas de seda estaban revueltas y el aire olía a sexo, a champán y al perfume intenso de Katya.
Miró a su lado y por suer







