Mundo ficciónIniciar sesiónDos meses después.
El pueblo de Santa Maria era un lugar donde el tiempo parecía haberse detenido, lejos de las rutas turísticas y de los rascacielos de Puerto Andraka, era un refugio de pescadores y jubilados donde nadie hacía preguntas.
En una pequeña librería de segunda mano cerca del malecón, una mujer joven acomodaba volúmenes de historia en las estanterías de madera, llevaba el pelo te







