Capítulo 83.
POV Martina.
La rutina empezó a sentirse como un alivio inesperado, un bálsamo suave sobre heridas que aún sangraban pero que comenzaban a cicatrizar. Por primera vez en mucho tiempo, mi existencia parecía estar envuelta en una paz frágil pero genuina, un velo de normalidad que me permitía respirar sin el peso constante del pasado. La galería recuperaba su energía vibrante, con lienzos nuevos que capturaban la luz de mi renacimiento; los niños corrían por la mansión con risas que resonaban como