Capítulo 82.
POV Martina.
Habían pasado varios días desde esa noche en que el veneno de la serpiente nos obligó a confrontar lo que habíamos estado evitando durante tanto tiempo, un cataclismo de pasión y miedo que había roto las barreras de su amnesia y mi paciencia agotada. Esa noche en la que Santiago y yo nos reencontramos, no solo físicamente —con besos urgentes y cuerpos entrelazados en un baile desesperado de deseo reprimido—, sino también con el alma, uniendo fragmentos rotos en un abrazo que parecía eterno. Volvimos a la mansión transformados, el aire entre nosotros cargado de una electricidad nueva, un romance renacido que vibraba en cada mirada, cada roce accidental. Él me pidió que volviera a la habitación principal esa misma noche, su voz ronca por la emoción contenida: "No quiero dormir sin ti. No más". Me sorprendió, pero acepté con el corazón latiendo desbocado, feliz por primera vez en años. Sus brazos me rodeaban con una firmeza que no conocía la duda, sus labios deslizándose sob