Capítulo 82.
POV Martina.
Habían pasado varios días desde esa noche en que el veneno de la serpiente nos obligó a confrontar lo que habíamos estado evitando durante tanto tiempo, un cataclismo de pasión y miedo que había roto las barreras de su amnesia y mi paciencia agotada. Esa noche en la que Santiago y yo nos reencontramos, no solo físicamente —con besos urgentes y cuerpos entrelazados en un baile desesperado de deseo reprimido—, sino también con el alma, uniendo fragmentos rotos en un abrazo que parecí