Capítulo 55 – El eco de Nápoles.
POV Martina
La noche anterior fue un desfile de imágenes que se negaban a desvanecerse: Santiago sonriendo junto a Manuela —a quien él ahora llama Bella, según los informes preliminares—, sus dedos entrelazados como si nunca hubieran estado en los míos; y la carpeta de Adrián, repleta de documentos que olían a traición y a sangre seca. Dormí a ratos, despertando cada vez con el corazón en la garganta, como si el aire mismo me recordara que cada segundo lejos de él era una grieta más en mi alma.