Alessia ya estaba completamente peinada y maquillada, su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros, recogido parcialmente con delicadas horquillas de perlas. El maquillaje era elegante y natural: piel luminosa, labios rosados y una sombra suave que resaltaba el brillo profundo de sus ojos.
Bianca la observaba con las manos juntas frente al pecho, conteniendo un grito de emoción.
—¡Ahora sí! —dijo finalmente—. ¡Es hora de ver el vestido!
Alessia miró la enorme caja blanca que reposaba so