A la mañana siguiente, Alessia se levantó más temprano de lo habitual. Apenas amanecía cuando salió rumbo a la universidad. Quería mantener su rutina, aunque dentro de ella el mundo estuviera desmoronándose.
Asistió a su primera clase y, durante el receso, se sentó con su mejor amiga en la cafetería del campus.
Bianca, siempre alegre y curiosa, hablaba sin parar sobre los exámenes, los profesores y los planes para el fin de semana, mientras Alessia apenas podía concentrarse. Sentía la necesidad