C89: No soy un Alfa benevolente.
Azucena hablaba con la voz fragmentada mientras relataba a Askeladd lo que había vivido. No era sencillo poner en palabras aquella odisea, pero tenía que hacerlo. Ahora, no solo había justificado su llegada hasta él, sino también terminó honrando la memoria del único ser que se había atrevido a tenderle la mano en el momento más oscuro de su vida.
En medio del bosque, Azucena había tomado su forma de loba. Su cuerpo se transformó y el pelaje rojo cubrió su piel, para luego inclinarse hacia Lori