C74: Cada parte de tu cuerpo son míos.
Azucena dio un respingo cuando Milord estrelló la copa contra el piso. El Alfa avanzó hacia ella y cada paso destilaba su rabia.
—Te vi con Isaias —expuso con dureza. Isaias era un lobo que, en ese entonces, era el Beta del reino de Asis —. Lo dejaste tocar tu cabello, permitiste que pusiera sus manos sobre ti, y aquella escoria te observaba con deseo mientras tú permanecías quieta, sin intentar apartarte. Parecía que disfrutabas su mirada, que te complacía la forma en que te contemplaba.
Azucena sintió un nudo en la garganta, y un escalofrío recorrió su espalda al escuchar las acusaciones.
—Eres una sucia. Yo creía que eras inocente, pero solo fingías pureza, en realidad eres fácil, capaz de dejar que cualquiera te tome sin ofrecer resistencia.
Ella tragó saliva y por un instante permaneció callada. Sin embargo, al cabo de unos minutos, se atrevió a refutar.
—A-alfa… eso no es cierto… yo no he hecho nada malo.
La réplica provocó una explosión de ira en Milord, que dio un paso hacia