Después de aquel episodio, Milord continuó rodeándose de personas a su disposición, aunque el tamaño de su harem nunca volvió a ser tan numeroso como antes. En lugar de mantener un grupo fijo y amplio, ahora traía ocasionalmente a un par de hembras, luego a otra, siempre según sus caprichos y necesidades.
No se limitaba únicamente a hembras: en varias ocasiones, también seleccionaba a elfos jóvenes, hombres que destacaban por su belleza delicada y su apariencia atractiva. La edad, el género o l