C75: La desgracia de Asis.
Cuando se trataba de la naturaleza de los lobos, había algo que resultaba innegable: el pelaje les crecía con una rapidez envidiable. Y ese mismo principio se aplicaba al cabello de Azucena. Aunque Milord lo había cercenado de manera cruel, dejándoselo en un estado deplorable, no pasó demasiado tiempo antes de que comenzara a crecerle nuevamente.
Al principio apenas le rozaba la nuca, luego descendió hasta acariciar la línea de los hombros, y, con el paso de los meses, volvió a extenderse hasta