C67: Si no fuera la Loba Roja...
Azucena se quedó completamente bloqueada cuando escuchó las palabras de Askeladd. La revelación se abatió sobre ella con la fuerza de una montaña, dejándola paralizada y sin reacción alguna. Sus ojos se abrieron con asombro, y la ligera separación de sus labios revelaba la lucha interna por recuperar el aliento. Era como si su pecho se cerrara, impidiéndole respirar con normalidad, y en su interior comenzó a crecer una angustia que la hizo sentir atrapada en una jaula. La incredulidad la dominaba y cada pensamiento se arremolinaba sin darle tregua.
—¿C-cómo es posible que lo sepa? —cuestionó—. N-no... no puede ser. Yo estaba... estaba convencida de que no había dejado ningún rastro, nada que pudiera delatarme...
—Fue por tu collar —expuso Askeladd.
—¿Mi collar?
—En el momento en que usaste tu don, el collar notificó tu ubicación exacta. No solo le advierte cuando lo utilizas sin su consentimiento, sino que además le envía la señal precisa del lugar en el que te encuentras.
El desconc