C67: Si no fuera la Loba Roja...
Azucena se quedó completamente bloqueada cuando escuchó las palabras de Askeladd. La revelación se abatió sobre ella con la fuerza de una montaña, dejándola paralizada y sin reacción alguna. Sus ojos se abrieron con asombro, y la ligera separación de sus labios revelaba la lucha interna por recuperar el aliento. Era como si su pecho se cerrara, impidiéndole respirar con normalidad, y en su interior comenzó a crecer una angustia que la hizo sentir atrapada en una jaula. La incredulidad la domina