C42: Estoy dispuesta a lo que sea.
De pronto, la puerta se abrió, interrumpiendo los pensamientos de Azucena. Una sirvienta entró sosteniendo una bandeja con un plato de comida, agua, un vaso y los cubiertos.
—Buenas tardes, te traigo el almuerzo —dijo la joven, acercándose a una mesita y colocando la bandeja cuidadosamente.
—Muchas gracias —expresó la loba.
La sirvienta estaba a punto de irse cuando Azucena la detuvo.
—Espere un momento —articuló. La sirvienta se detuvo, sin mirarla directamente a los ojos, pero permaneció quie