Beatriz condujo a Azucena hacia una de las secciones más concurridas del pabellón de servicio: el área de lavandería. Allí se limpiaban todo tipo de telas: manteles, cortinas, sábanas, tanto las que usaba Ragnar, como las que pertenecían a Askeladd o a cualquiera de los altos mandos dentro del Gran Pabellón. Era un trabajo minucioso, pues no todas las prendas podían tratarse de la misma manera; cada tela tenía un modo distinto de lavarse para evitar que se arruinara. No era simplemente cuestión