C120: De ser sinónimo de desgracia a motivo de respeto.
—Mi señor —continuó Azucena con la cabeza inclinada y la respiración todavía temblorosa por la emoción—, yo soy feliz así, tal y como estamos ahora. Haré cuanto usted me ordene; no tengo otro anhelo que corresponder a lo que me ha dado. Me salvó la vida y me abrió las puertas a un mundo que desconocía: antes, con mis padres hubo instantes de paz, momentos sencillos en los que aprendí a sonreír pese al rechazo de mi manada; ellos hicieron todo por protegerme y procurarme algo de calma. Pero lueg