El estudio estaba iluminado por la luz de unas lámparas de aceite que desprendían un resplandor cálido y constante. Las paredes estaban recubiertas de estanterías repletas de pergaminos y libros de distintos tamaños, y en la parte central, sobre una mesa amplia, descansaban mapas abiertos, plumas y tinteros preparados para ser utilizados. Ragnar y Askeladd se encontraban en la zona principal, discutiendo en voz baja, con la seriedad propia de quienes cargaban con el peso de un reino sobre sus h