La superficie de Los Ángeles era un infierno de sensores láser y patrullas de Pretorianos.
El Coronel Kovic, tras analizar los mapas de calor, tomó una decisión drástica: el convoy de la Guardia de Hierro se dividiría.
Mientras los tanques distraían a Némesis en la superficie de Wilshire Boulevard, el equipo de Valeria, junto con un pelotón de élite, descendería a las profundidades de la estación de Metro de Santa Mónica.
Entramos en las venas de la ciudad dijo Kovic, ajustando su visión noct