El aire en las Tierras Altas de Escocia todavía olía a piedra quemada y ozono rancio cuando Valeria Miller regresó a las ruinas de la Katedral de Biotecnología.
No venía como la fugitiva que escapó entre las sombras, sino como una fuerza de ocupación táctica, flanqueada por los restos leales de Montes Group y protegida por un aura dorada que emanaba de su propia piel.
La nieve caía sobre los escombros calcinados, pero se evaporaba antes de tocar a Valeria, cuyo cuerpo ahora operaba a una temp