El viento de las Tierras Altas de Escocia rugía entre los acantilados de granito negro, cargado con una humedad que calaba hasta los huesos de Valeria Miller.
Frente a ella, alzándose como un monumento a la arrogancia humana, se encontraba la Katedral de Biotecnología, una fortaleza disfrazada de monasterio gótico que Alejandro de la Cruz había construido sobre las ruinas de un antiguo clan escocés.
No era solo un centro de investigación; era el santuario donde el Patriarca guardaba los servi