El ascenso desde las profundidades del Metro fue como salir de una tumba para entrar en un sueño febril de neón y acero.
Al emerger por una salida de emergencia en Pershing Square, el grupo se detuvo en seco.
Los Ángeles ya no era la ciudad que Valeria recordaba de las noticias antiguas. Los rascacielos del Distrito Financiero estaban conectados entre sí por inmensas membranas de fibra óptica translúcida, creando una telaraña que cubría el cielo.
Bienvenidos a la Colmena susurró Ricardo, ajus