El silencio en el Sector Hades era más pesado que los kilómetros de roca que lo cubrían.
Sebastián de la Cruz permanecía en el centro de la sala de control, observando cómo los monitores parpadeaban con una advertencia roja que latía como un corazón enfermo.
Némesis no estaba enviando un mensaje; estaba enviando una sentencia de muerte. La "Cosecha Final" había comenzado.
Las lecturas térmicas en la superficie se están disparando informó Ricardo, sus dedos volando sobre el teclado manchado de