Mundo ficciónIniciar sesiónEntro a mi despacho apoyado en mi bastón, con un tabaco en la boca. Miro a mi asistente por un momento, tratando de decidir si preguntar o no. Al ver que sigue enfrascado en su trabajo en la computadora, me decido y le pregunto:
—¿Lograron por fin localizar dónde se encuentra? —Sí, sabemos exactamente dónde está, mire —dice alargándome unos papeles—, pero creo que nos va a ser difícil apode






