CLÍO:
Leonard, sin embargo, no parece acobardarse. Me busca con la mirada y deja escapar un suspiro, como si estuviera liberando algo que llevaba cargando desde hace años.
—Sí, nos imaginaba platicando, riendo a carcajadas, entre abrazos intensos. Me hice un mundo donde compartíamos momentos intensos y nos decíamos lo mucho que nos amábamos y cuánto nos necesitábamos —siguió contando con una expresión de añoranza. Mis manos tiemblan ligeramente, pero él las envuelve con las suyas. Todavía tiene las mismas manos que conocí aquella primera vez, firmes y cálidas, aunque ahora están llenas de cicatrices que narran su propia historia. —Yo también hacía eso —confieso y veo cómo le brillan los ojos—. Sí, ¿recuerdas aquel lugar donde te conté de nuestro Alan por prime